YOGA EN VALENCIA

Hablando en Silencio



Puedes transmitir información o palabras. Algunos de ustedes conocerán la cinta transportadora. Arrojas algo en ella, ésta se mueve y otro lo levanta. Eso es transmitir: las palabras son arrojadas en esta cinta llamada lenguaje, entran en tus oídos y tomas al azar lo que te gusta y dejas lo que no te gusta – es como la cinta transportadora en un aeropuerto. Esto es lo más peligroso de la vida. Cuando nos acercamos a un Maestro, no deberíamos hacerlo para que él nos diga lo que nos gustaría escuchar. Si eso es lo que quieres, no necesitas ir a un maestro. Puedes quedarte en tu casa, tomar un grabador y decir todo lo que quieras escuchar, después pones la grabación y lo escuchas. ¡No escucharás nada más que lo que quieres escuchar! Ese es el primer problema en el sistema de la cinta transportadora. El segundo problema es que incluso algo que te gustaría mucho levantar se mueve tan rápido que lo pierdes. La transmisión puede ser necesaria para el aprendizaje de aritmética o lenguaje. Aún cuando te enseñan lectura, escritura y aritmética en la escuela, ellos repiten las instrucciones una y otra vez para que si las perdiste una vez, la cinta transportadora venga otra vez a ti – como en el aeropuerto.

La comunicación es algo totalmente diferente. Generalmente no es verbal. Siéntense aquí por algunos minutos con los oídos y los ojos abiertos; luego durante dos minutos cierren los ojos y escuchen. No es lo mismo. Cuando los ojos están cerrados, no puedes escuchar apropiadamente. Se pierde casi todo, sólo queda un poco. Aún peor, si te das vuelta y miras alguna otra cosa cuando escuchas, probablemente no escuches nada en verdad. Nosotros solíamos escribir los diálogos y las conversaciones que Swamiji (Sivananda) tenía con los devotos y discípulos. A menudo encontrábamos que cuando anotábamos un diálogo sumamente inspirador, éste no era tan inspirador, porque – especialmente en el caso de Swamiji – un “hmm”, su sonrisa y la forma en que te miraba significaban una enormidad. Todas esas cosas tenían un impacto formidable y un significado estupendo. Allí es donde la comunicación tiene lugar. Obviamente, eso no podía ser entregado por escrito. Esa es la razón por la cual los antiguos maestros insistían en que leer y escuchar solamente no es suficiente sino que uno debe ir y sentarse a los pies de un Maestro iluminado – entonces puede que no pase nada o que pase todo. Puede que no se intercambie ni una palabra pero todo sucede porque hay comunicación no verbal.

Swami Venkatesananda

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